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viernes, 14 de octubre de 2016

ELOGIO O CRITICA PARA UNA MEJOR GESTION PUBLICA

DEL ELOGIO Y LA CRÍTICA EN LA GESTIÓN PÚBLICA:

Una parte sumamente importante del juego democrático es el debate, en el cual la exposición ilustrada de los argumentos de cada participante es esencial. Existen determinados principios universales que debe normar esta actividad esencial para el desarrollo humano integral. En la actualidad estos principios fundamentales como que ya son parte de la historia. Hablar de que se está fortaleciendo la participación ciudadana, pero que  debe acostumbrarse a una mordaza, si pretende participar en la gestión  del Estado. Cada nuevo grupo  que asume la administración pública se considera la corte del monarca. Este monarca  considera que tiene el uso de la razón otorgada directamente por algún dios escogido a su gusto, geralmente olvida a propósito que fue la propia población la que puso en sus manos la conducción temporal del Estado.  Y al asumir este reto, el gobernante debiese de tener la claridad sobre el compromiso que asume, en cuanto a ser quien conduce la búsqueda del bien común. Esto es para todos los habitantes, no solo para determinados segmentos, sean privilegiados o no.  Eta costumbre de actuar hipócritamente es obligada si se pretende acceder a algún servicio público. También si  se quiere   tener influencia y para ello hay que saber el arte de la hipocresía descarada y aberrante.  
Del latín elogium, un elogio es la alabanza de los méritos y cualidades positivas de una persona, un objeto o un concepto. El elogio consiste en una afirmación que puede realizarse tanto en privado como de forma pública.   El elogio tiene un efecto positivo sobre la salud mental del individuo que lo recibe, ya que produce en él una influencia positiva   Algunos psicólogos sostienen que dar y recibir elogios resulta sano y beneficioso, ya que contribuye a mejorar la autoestima.
Se ha generalizado que  lo contrario al elogio es la crítica, lo cual no es cierto pues  en general la crítica   es un auxiliar de la Filosofía,  que es la matriz de todas las ciencias  y de su herramienta la lógica, puesto que, etimológicamente, la filosofía es el «humano deseo de conocer» racionalmente la «verdad» mismo objeto de la lógica y del criterio.  Modernamente, en el lenguaje popular, la palabra crítica tiene acepciones pretendidamente positivas o negativas (se equipara la crítica clásica a una secuencia sistemática de objeción, oposición y confrontamiento, por reducción hasta un estado de dilema del bien y del mal). Según su intención o tendencia, una Pseudo crítica puede ser negativa (destructiva) o positiva (constructiva).
La crítica constructiva es la que propone nuevas soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica. Como criterio general, la crítica constructiva debe estar basada en una observación objetiva de un equipo o individuo cuyo comportamiento se desvía del estándar o del proceso. La motivación para dar a conocer esta opinión debe ser el bien común y la prevención de problemas potenciales. La crítica se debe dar a conocer al mismo equipo o individuo en donde se detecta el área de oportunidad, o a su jefe directo.
Utilizar la crítica constructiva puede tener efectos muy positivos en un equipo de trabajo o en cualquier grupo de personas que se reúnen por un objetivo común. Sin embargo, será indispensable que el que reciba la crítica no lo vea como algo personal, sino como algo que beneficiará al equipo de trabajo. Asimismo, para que pueda funcionar exitosamente, se requerirá por parte de los individuos involucrados entre otros: altura intelectual, visión de la problemática actual y futura, des-personalización, unidad de dirección y humildad por parte de todos los involucrados. La crítica constructiva es además una forma de criticar el trabajo de otros.
La crítica destructiva se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir "eres idiota", que decir "has hecho una ideotez". En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada. La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que la retroalimentación pretende encontrar soluciones. No es lo mismo decir "arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus actos", que decir "¿Qué puedes aprender de tu error? ¿Cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez?". La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones ("lo has hecho todo mal"), mientras que la retroalimentación es muy específica ("has accionado mal esa palanca"). La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la crítica positiva se centra en el futuro. No importa lo que pasó, lo que nos importa es cómo nos va a servir esto en el futuro.
En algunos casos, los elogios y las críticas generan escasa o nula influencia en el individuo. Las personas que sufren de autismo o esquizofrenia, por ejemplo, resultan poco permeables a los estímulos verbales.
La utilización de elogios y críticas refleja la subjetividad de la persona que los pronuncia. Lo que puede resultar elogioso para uno, puede pasar desapercibido o parecer negativo para otro. Más aún, no todos aprecian los comentarios positivos acerca de su trabajo, por difícil que resulte de creer para otros; quienes crecen en un entorno que resalta cada uno de sus logros, cada virtud, que festeja sus éxitos sin excepción, suelen generar una especie de rechazo hacia los elogios y buscan, en cambio, los desafíos.
Esto no quiere decir que elogiar constantemente a alguien sea necesariamente negativo; como ocurre en otros casos, el equilibrio suele ser la base ideal para el uso de este tipo de afirmaciones. Si un individuo cercano a nosotros suele actuar de forma admirable, no está de más señalárselo y celebrarlo; sin embargo, es probable que detrás de cada acierto haya puntos débiles, pequeños fallos, y evidenciarlos amablemente para que pueda resolverlos en el futuro puede resultar muy productivo para él.
En el extremo opuesto de las personas cuya relación con sus mayores se basa en el elogio durante su crianza, se encuentran quienes no ven otra cosa que reproches y censura desde sus primeros años de vida, y esto tampoco puede ser positivo. Por lo general, una infancia con estas características genera una profunda inseguridad y una necesidad de aprobación muy intensa, la cual alcanza la adultez.
La falta de elogios puede ser tan contraproducente como el exceso; todo depende de la forma en la que se encare dicho desequilibrio. Sin embargo, cabe resaltar que la misma situación puede provocar en dos personas reacciones absolutamente diferentes,  
La palabra crítica, con origen en el latín criticus, identifica la opinión, examen o juicio que se formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto. Las críticas suelen manifestarse de manera pública y girar en torno al contenido de una obra artística, un espectáculo, un libro, etc.  
En el lenguaje cotidiano, se conoce como crítica la reprobación, ataque o censura que se hace de una cosa o ser Internet ha convertido la crítica en una acción desmedida y cotidiana, ofreciendo a los usuarios la posibilidad de compartir sus opiniones con el mundo entero. Si bien existen filtros y métodos de control para eliminar los comentarios agresivos, tales como las frases racistas o sexistas, no se exige a nadie que se informe antes de escribir, ni que respete las reglas de ortografía y gramática. El resultado de tanta libertad es información infundada, sucia y prácticamente inútil; seguidillas interminables de mensajes adornados de insultos y frases despectivas (producto del fanatismo) que buscan decidir quién es mejor entre dos cantantes, o que discuten acerca de la superioridad de un aparato electrónico.

Diversos refranes y dichos populares intentan enseñarnos que “de los errores se aprende”, que “no hay mal que por bien no venga”, y la realidad no es muy diferente, dado que estos obstáculos o momentos críticos resultan indispensables para nuestro crecimiento. Para designar sin embargo la buena crítica supone que esta hace caer a su alrededor un número de escritos y hermosas máscaras debajo de las cuales se descubren cabezas defectuosas.  

Por lo expuesto anteriormente, consideramos que es desgastante para cualquier administración el ser objeto de una pertinaz crítica destructiva, sobre todo si quienes gobiernan no tienen la entereza de carácter necesaria ni las competencias de liderazgo necesarias para convencer de lo atinado de las medidas y que estas darán los resultados de acuerdo a plazos determinados. Muchos exigen impactos de inmediato, porque desconoce la lógica de los resultados, otros no son capaces de evidenciar los efectos que resultan de productos de calidad y quienes tienen la responsabilidad de ejecutar acciones concretas para obtener productos de calidad y que satisfagan las necesidades humanas. En todo caso hay que tratar de ser empático, es decir ponerse en el papel del criticado y de una forma racional y propositiva el hacer las observaciones pertinentes. Pero de eso a querer afirmar que la mala gestión se debe a que los periodistas ya no hablan bien de la administración porque no reciben fafas, realmente es una soberana falencia, es querer justificar la incapacidad e incompetencia en la ejecución con las debilidades del medio de comunicación. Creer que porque no se tienen una buena estrategia mercadológica, es el motivo de que las percepciones cotidianas de los ciudadanos sea nagativo es no saber nada de la cultura política del guatemalteco. O sea hay que darle a la piñata pero echarle dulces.
 

 

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