DEL ELOGIO Y LA CRÍTICA EN LA GESTIÓN PÚBLICA:
Una parte sumamente
importante del juego democrático es el debate, en el cual la exposición
ilustrada de los argumentos de cada participante es esencial. Existen
determinados principios universales que debe normar esta actividad esencial
para el desarrollo humano integral. En la actualidad estos principios
fundamentales como que ya son parte de la historia. Hablar de que se está
fortaleciendo la participación ciudadana, pero que debe acostumbrarse a una mordaza, si pretende participar en la gestión del Estado. Cada nuevo grupo que asume la administración pública se
considera la corte del monarca. Este monarca considera que tiene el uso de la razón
otorgada directamente por algún dios escogido a su gusto, geralmente olvida a propósito
que fue la propia población la que puso en sus manos la conducción temporal del
Estado. Y al asumir este reto, el
gobernante debiese de tener la claridad sobre el compromiso que asume, en
cuanto a ser quien conduce la búsqueda del bien común. Esto es para todos los
habitantes, no solo para determinados segmentos, sean privilegiados o no. Eta costumbre de actuar hipócritamente es
obligada si se pretende acceder a algún servicio público. También si se quiere
tener influencia y para ello hay
que saber el arte de la hipocresía descarada y aberrante.
Del latín elogium, un elogio es la alabanza de los méritos y cualidades positivas de una persona, un objeto
o un concepto. El elogio
consiste en una afirmación que puede realizarse tanto en privado como de forma
pública. El
elogio tiene un efecto positivo sobre la salud mental del
individuo que lo recibe, ya que produce en él una influencia positiva Algunos
psicólogos sostienen que dar y recibir elogios resulta sano y beneficioso, ya
que contribuye a mejorar la autoestima.
Se ha generalizado que lo contrario al elogio es la crítica, lo cual no es cierto pues en general la crítica es un auxiliar de la Filosofía,
que es la matriz de todas las
ciencias y de su herramienta
la lógica, puesto que, etimológicamente, la filosofía es el «humano
deseo de conocer» racionalmente la «verdad» mismo objeto de la lógica y del criterio. Modernamente, en el lenguaje popular, la palabra crítica tiene acepciones pretendidamente positivas o
negativas (se equipara la crítica
clásica a una secuencia sistemática de
objeción, oposición y confrontamiento, por reducción hasta un estado de dilema del bien y del mal). Según su intención o tendencia, una Pseudo crítica puede ser negativa (destructiva) o positiva
(constructiva).
La crítica constructiva es la que propone nuevas
soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica. Como
criterio general, la crítica constructiva debe estar basada en una observación
objetiva de un equipo o individuo cuyo comportamiento se desvía del estándar o
del proceso. La motivación para dar a conocer esta opinión debe ser el bien
común y la prevención de problemas potenciales. La crítica se debe dar a
conocer al mismo equipo o individuo en donde se detecta el área de oportunidad,
o a su jefe directo.
Utilizar la crítica constructiva puede tener efectos
muy positivos en un equipo de trabajo o en cualquier grupo de personas que se
reúnen por un objetivo común. Sin embargo, será indispensable que el que reciba
la crítica no lo vea como algo personal, sino como algo que beneficiará al
equipo de trabajo. Asimismo, para que pueda funcionar exitosamente, se
requerirá por parte de los individuos involucrados entre otros: altura
intelectual, visión de la problemática actual y futura, des-personalización,
unidad de dirección y humildad por parte de todos los involucrados. La crítica
constructiva es además una forma de criticar el trabajo de otros.
La crítica destructiva se dirige a la persona, a la
identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la
conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir "eres idiota", que
decir "has hecho una ideotez". En el primer caso implicamos a toda la
persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta
determinada. La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que la
retroalimentación pretende encontrar soluciones. No es lo mismo decir
"arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus
actos", que decir "¿Qué puedes aprender de tu error? ¿Cómo puedes hacerlo
mejor la próxima vez?". La crítica negativa es general, mientras que la
retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza
generalizaciones ("lo has hecho todo mal"), mientras que la
retroalimentación es muy específica ("has accionado mal esa
palanca"). La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la
crítica positiva se centra en el futuro. No importa lo que pasó, lo que nos
importa es cómo nos va a servir esto en el futuro.
En algunos casos, los elogios y las críticas generan escasa o nula
influencia en el individuo. Las personas que sufren de autismo o esquizofrenia, por
ejemplo, resultan poco permeables a los estímulos verbales.
La utilización de elogios y críticas refleja la subjetividad de la
persona que los pronuncia. Lo que puede resultar elogioso para uno, puede pasar
desapercibido o parecer negativo para otro. Más aún, no todos aprecian los
comentarios positivos acerca de su trabajo, por difícil que resulte de creer
para otros; quienes crecen en un entorno que resalta cada uno de sus logros,
cada virtud, que festeja sus éxitos sin
excepción, suelen generar una especie de rechazo hacia los elogios y buscan, en
cambio, los desafíos.
Esto no quiere decir que elogiar
constantemente a alguien sea necesariamente negativo; como ocurre en otros
casos, el equilibrio suele ser la base ideal para el uso de este tipo de
afirmaciones. Si un individuo cercano a nosotros suele actuar de forma
admirable, no está de más señalárselo y celebrarlo; sin embargo, es probable
que detrás de cada acierto haya puntos débiles, pequeños fallos, y
evidenciarlos amablemente para que pueda resolverlos en el futuro puede
resultar muy productivo para él.
En el extremo opuesto de las personas cuya relación con sus mayores se basa en el elogio durante su crianza, se encuentran quienes no ven otra cosa que reproches y censura desde sus primeros años de vida, y esto tampoco puede ser positivo. Por lo general, una infancia con estas características genera una profunda inseguridad y una necesidad de aprobación muy intensa, la cual alcanza la adultez.
En el extremo opuesto de las personas cuya relación con sus mayores se basa en el elogio durante su crianza, se encuentran quienes no ven otra cosa que reproches y censura desde sus primeros años de vida, y esto tampoco puede ser positivo. Por lo general, una infancia con estas características genera una profunda inseguridad y una necesidad de aprobación muy intensa, la cual alcanza la adultez.
La falta de elogios puede ser tan contraproducente como el exceso; todo
depende de la forma en la que se encare dicho desequilibrio. Sin embargo, cabe
resaltar que la misma situación puede provocar en dos personas reacciones
absolutamente diferentes,
La palabra crítica, con
origen en el latín criticus,
identifica la opinión, examen o juicio que se
formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto. Las
críticas suelen manifestarse de manera pública y girar en torno al contenido de
una obra artística, un espectáculo, un libro, etc.
En el lenguaje cotidiano, se conoce
como crítica la reprobación, ataque o censura que se hace de
una cosa o ser Internet ha convertido la crítica en una acción
desmedida y cotidiana, ofreciendo a los usuarios la posibilidad de compartir
sus opiniones con el mundo entero. Si bien existen filtros y métodos de control
para eliminar los comentarios agresivos, tales como las frases racistas o
sexistas, no se exige a nadie que se informe antes de escribir, ni que respete
las reglas de ortografía y gramática. El resultado de tanta libertad es información infundada, sucia y prácticamente
inútil; seguidillas interminables de mensajes adornados de insultos y frases
despectivas (producto del fanatismo) que buscan decidir quién es mejor entre
dos cantantes, o que discuten acerca de la superioridad de un aparato
electrónico.
Diversos refranes y dichos populares intentan enseñarnos que “de los errores se aprende”, que “no hay mal que por bien no venga”, y la realidad no es muy diferente, dado que estos obstáculos o momentos críticos resultan indispensables para nuestro crecimiento. Para designar sin embargo la buena crítica supone que esta hace caer a su alrededor un número de escritos y hermosas máscaras debajo de las cuales se descubren cabezas defectuosas.
Diversos refranes y dichos populares intentan enseñarnos que “de los errores se aprende”, que “no hay mal que por bien no venga”, y la realidad no es muy diferente, dado que estos obstáculos o momentos críticos resultan indispensables para nuestro crecimiento. Para designar sin embargo la buena crítica supone que esta hace caer a su alrededor un número de escritos y hermosas máscaras debajo de las cuales se descubren cabezas defectuosas.
Por lo expuesto anteriormente,
consideramos que es desgastante para cualquier administración el ser objeto de
una pertinaz crítica destructiva, sobre todo si quienes gobiernan no tienen la entereza
de carácter necesaria ni las competencias de liderazgo necesarias para convencer
de lo atinado de las medidas y que estas darán los resultados de acuerdo a
plazos determinados. Muchos exigen impactos de inmediato, porque desconoce la lógica
de los resultados, otros no son capaces de evidenciar los efectos que resultan
de productos de calidad y quienes tienen la responsabilidad de ejecutar
acciones concretas para obtener productos de calidad y que satisfagan las
necesidades humanas. En todo caso hay que tratar de ser empático, es decir
ponerse en el papel del criticado y de una forma racional y propositiva el
hacer las observaciones pertinentes. Pero de eso a querer afirmar que la mala
gestión se debe a que los periodistas ya no hablan bien de la administración
porque no reciben fafas, realmente es una soberana falencia, es querer
justificar la incapacidad e incompetencia en la ejecución con las debilidades
del medio de comunicación. Creer que porque no se tienen una buena estrategia mercadológica,
es el motivo de que las percepciones cotidianas de los ciudadanos sea nagativo
es no saber nada de la cultura política del guatemalteco. O sea hay que darle a
la piñata pero echarle dulces.

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