En esta incesante búsqueda, de vivir en armonía entre nosotros, como una sola raza diversa; el amor y la unión han sido los grandes ausentes. La dualidad que nos rige no la hemos sabido utilizar para potenciarlos y trascender hacia estadios superiores de coexistencia pacifica y amorosa, sino que al contrario hemos profundizado el odio y la confrontación como instrumento de cambio, profundizando una cultura de muerte y desolación. Una existencia fea, invivible que se traduce en múltiples sufrimientos y dolencias. Con ello desperdiciamos los grandes atributos que tenemos desde nuestra creación, no importando cual sea nuestra creencia particular sobre este hecho. Lo que considero que si es real, es que existimos y que estamos llamados, no solo a suplir nuestras necesidades de felicidad y belleza, sino a garantizar que las siguiente generaciones gocen de similares o superiores condiciones, imbuidos del espíritu de perfectibilidad que es lo que debe movernos a emprender lo que nos proponemos.
Si continua la existencia de la raza humana en las mismas condiciones en las que lo ha venido haciendo hasta ahora, la extinción se hace mas cercana y certera, por mas resilientes que seamos. Es por, ello que la población consciente esta insistiendo en la necesidad de cambios radicales en los códigos de conducta y de relación a la que hemos estado acostumbrados.
Sabemos, por algunas evidencia, de la posible existencia de otras civilizaciones anteriores como la Lemur, la Atlante y otras, de los aparentes inicio de la civilización desde los sumerios hace apenas 60 o 70 siglos, cuando hay vestigios de la existencia de la vida civilizada mas allá de los 450 siglos, como lo plantea Z. Sitchin y otros. Estos ciclos de construcción y destrucción en espirales, han llevado a la renovación casi total de la raza humana, que según estos planteamientos (que son desacreditados por algunos científicos e historiadores como pseudohistoria y pseudociencia), también llegaran a cumplirse y habrá grandes modificaciones en el orden humano (social, económico, politico y cultural)
Debemos prepararnos física, intelectual y espiritualmente para estos cambios y imbuidos del espíritu de solidaridad social como concepto y practica moral que fortalece la capacidad o actitud de los individuos de una sociedad para ayudarse y apoyarse unos a otros. Esto es lo que cada vez sucede menos, todo la penetración del consumo a ultranza ha desvirtuado dones esenciales para la resiliencia como la frugalidad, la temperanza, la moderación, el compartimiento, etc.. Es importante recalcar que la solidaridad social es un deber ciudadano, que nos compromete y relaciona con los otros, y que, en este sentido, es fundamental para el desarrollo y el bienestar social de las personas. El concepto de solidaridad, infortunadamente, al igual que otros conceptos sublimes como la concertación, la identidad nacional y otros, han sido desacreditados por el mal uso al que han sido sometidos por dirigentes políticos incapaces de llevar a la practica estos conceptos mediante el ejercicio del poder gubernamental. En este caso, es importante el realizar las acciones concretas actuando movidos por el significado preciso de estos conceptos. El motor de estos conceptos son los intereses comunes, la pertenencia o la empatía hacia los otros seres, el interés por su bienestar como individuos en sociedad y/o la determinación de actuar en el sentido acordado, colaborando a que otros tambien vean el camino a seguir y descubran la importancia de ese fin sublime de gozar de una vida feliz y bella.
Dando lectura a diversos documentos tuve la oportunidad de leer a Rodrigo Quintero del Consorcio par el desarrollo comunitario, de fecha noviembre del 2014, el cual me movio a hacer esta reflexión y que quiere compartir con los interesados:
"Siempre me sorprendió que Aristóteles planteara que el objetivo de la vida social, lo que nos constituye como seres humanos fuera la vida feliz y bella. Y me sorprende aún más que 24 siglos después haya que seguir sosteníendolo!.
Eso es lo que somos, lo que nos CARACTERIZA: ser seres sociales, SERES CON OTROS. Pero tenemos un margen de libertad. Somos seres ÉTICOS: podemos ser CON otros (construirnos) o ser CONTRA otros (destruirnos).
Así surge “el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre…con excepción de todos los demás…”: la DEMOCRACIA (Churchill). Así como el ideal de ser humano se vislumbró con los griegos hace 24 siglos pero seguimos avanzando hacia él, la democracia se asomó al mismo tiempo (no por coincidencia explica Castoriadis) pero fue aniquilada hasta su resurgimiento en Inglaterra 16 siglos después. El largo y doloroso parto de la modernidad, con innumerables guerras intra e internaciones y dos catastróficas mundiales, da a luz un acuerdo como especie, los DERECHOS HUMANOS, 8 siglos más tarde. Al mismo tiempo (y esta vez tampoco es coincidencia) se concibe la idea de un progreso que paulatinamente, a través de guerras de liberación, revoluciones, movimientos sociales y crisis de supervivencia planetaria, se cualifica y se expresa como DESARROLLO HUMANO INTEGRAL SOSTENIBLE
Y llegamos a estas sociedades GLOBALIZADAS y complejas donde se siente el aleteo de una mariposa en todas partes. Y en medio de semejante vértigo cada ser humano reclama y busca ser parte, pertenecer, participar. Que su vida adquiera un sentido. Se evidencia entonces que para ello hay que refundar lo LOCAL, la vida cotidiana, el mundo de la vida…. Es el cambio de paradigma. Una revolución silenciosa pero arrasadora. Surge la alternativa de construir ese sentido de vida en el entorno. Un entorno que al mismo tiempo que es fuente de sentido es construido (Boissier). Es constitutivo y constituyente. Como un magma en ebullición las comunidades, los barrios, los municipios, las regiones, se revuelven sobre sí mismas, se reconocen, y encuentran su cauce hacia la esencia de lo humano y el designio de la naturaleza.
La práctica reclama la teoría y en diferentes lugares empieza a formularse un modelo de práctica social. El Desarrollo Local. El DESARROLLO INTEGRAL TERRITORIAL. Una dinámica social en la cual se reconocen las diferencias pero se armonizan para el bien de todos. Es la UNIDAD ya no de clase, ya no de credo, ya no de partidos, ya no de géneros, ya no de edad, ya no de etnias, sino de TOTALIDAD.
En ella, finalmente, podrá ser posible una VIDA BELLA Y FELIZ. Para todos. Como lo anunció Hegel el espíritu se reconoce. Como lo prometió Marx las clases desaparecen. Como lo cantó Schiller todos los hombres son hermanos. Como lo promulgaron las religiones todos somos hijos de Dios. Como lo prueba el Big Bang todos venimos del mismo caldo y vamos hacia la misma Luz.
Rodrigo Quintero – Consorcio Noviembre 24 del 2014"
Realmente es una pieza filosófica llena de realidades, las cuales nos deben motivar a emprender un vigoroso esfuerzo por hacer de la movilidad social ascendente, un desafio supremo en cualquiera de los ámbitos humanos.
Saludos a todos

No hay comentarios:
Publicar un comentario