JUSTIFICACIÓN DE LAS EMPRESAS DINAMIZADORAS
La competitividad dejó de ser producto de la mejor dotación de
los factores o las ventajas comparativas heredadas. Las ventajas competitivas
no necesariamente son heredadas, sino que deben ser creadas. El tradicional enfoque
que se ha centrado en las iniciativas empresariales individuales, ahora debe
ser sustituido por el de redes y/o sistemas de empresas. Esto en nuestro medio
hace poco tiempo era impensable, hoy es una necesidad, no solo para ser más
competitivo sino para tener capacidad de adoptar un enfoque de valor compartido[1].
Durante muchos años se consideró que los términos “Local” y
“Global” eran dos enfoques distintos, incluso antagónicos. Con la acumulación
de experiencias se ha logrado corroborar que no son antagónicos. Al contrario
son dos caras de una misma moneda, en el impulso del enfoque de desarrollo
territorial, es imprescindible que el desarrollo institucional, tenga bien
cimentada la relación indisoluble entre lo local y lo global, que deben ser un
continuum, al igual que lo urbano y lo rural.
Un elemento central del enfoque de desarrollo territorial se
refiere al cambio del modelo productivo
que se debe lograr en los territorios para hacerlos atractivos para diversos tipos de inversiones.
Este cambio debe ser sustentado en acciones sistemáticas de innovación. Todo
territorio que pretenda atraer inversiones para sustentar su desarrollo, debe
contar con un sistema local de innovación. El otro cimiento de este enfoque de
desarrollo territorial es la construcción
colaborativa del conocimiento, lo
cual depende del grado de desarrollo de los conglomerados y de las empresas con
presencia en el territorio. Las relaciones
que se logren consolidar entre las empresas, centros tecnológicos, universidades.
El grado de movilidad del recurso humano como una nueva forma de estímulo a los
colaboradores; y de la gestión estratégica del conocimiento como la forma más sólida
de avanzar en consolidar una cultura empresarial orientada a resultados que impacten
en el desarrollo humano.
El fortalecimiento de la institucionalidad, es el elemento
más dificultoso, porque existe un sinnúmero de limitaciones, especialmente las
relacionados con el poder local y la concepción errónea que se tiene de la
autonomía. Las debilidades respecto al
cumplimiento de las competencias asignadas y las dificultades que tiene la
transferencia de competencias. Aunado a ello, uno de los elementos más difíciles de superar para lograr una verdadera articulación intersectorial, es el bajísimo nivel de competencias y actitudes para realizar una
gestión compartida. En este caso la
tradición de muchas localidades, aún están arraigadas en prácticas coloniales,
en las que se ejercía un poder total sobre los habitantes y sus territorios. En la mayoría de municipios, se acepta que el poder de conducción del
municipio se concentre en el Alcalde. El Concejo Municipal, a pesar de estar
compuesto por diversas organizaciones políticas nacionales o locales,
generalmente no tiene la capacidad de ejercer los contrapesos necesarios. Aunado a ello son fácilmente corruptibles. Además hay una carencia
casi total de renovación de liderazgos, especialmente recambios generacionales
que dinamicen la evolución de las prácticas de relacionamientos entre los
diversos actores.
A pesar de que el país ha contado con una arquitectura
institucional novedosa y proclive a la participación, ésta se ha pervertido,
especialmente por las prácticas corruptas arraigadas. Aunque en su momento el
que el sistema de consejos de desarrollo urbano y rural se le asignara un
presupuesto fue una medida de empoderamiento local; en la práctica se ha transformado en una de
las fuentes más cuestionables de obtención de ingresos ilícitos. El propósito inicialmente diseñado era que la
población organizada fuese la que priorizara las inversiones públicas, con el
propósito alcanzar la imagen colectiva del territorio a construir. Esta modalidad permitiría que las inversiones públicas sirvieran como un
apalancamiento de las inversiones privadas, con lo que se lograría hacer más
atractivo un determinado territorio a las inversiones. Pero en la práctica, el listado geográfico de
obras que se consolida de las aspiraciones poblacionales expresadas en el
sistema de consejos, generalmente se ve frustrada, porque luego de ser
priorizadas las inversiones públicas demandadas por las poblaciones, aceptadas
por el Ministerio de finanzas e
incorporadas al proyecto de presupuesto general de la Nación que se presenta al Congreso, la Comisión de finanzas y banca, manipula el presupuesto y hace la repartición de lo que cada distrito
electoral recibirá y por tanto sus diputados va a manejar de común acuerdo con los
gobernadores y los alcaldes respectivos. No solo es verdaderamente aberrante
por los sobreprecios, sino porque la población pierden la confianza en la
capacidad de respuesta del Estado a sus requerimientos. Así como estas malas prácticas, muchas otras han debilitado enormemente la posibilidad de
consolidar la institucionalidad local. Esta práctica va totalmente en contra de la
construcción para que la agencia social tenga la vinculación que le de poder a la población sobre la
construcción social de sus territorios.
Estos son elementos esenciales para una sociedad que aprende
a aprender y que pueda verificar que el conocimiento está en constante
transformación. Se espera que los intentos de conservar el enfoque convencional,
permitirán demostrar su obsolescencia y evitar que derivado de esto, se insista
en cometer los mismos errores pero considerando que haciendo las cosas de la misma forma se tendrán transformaciones sociales
significativas. La obstinación de seguir desperdiciando los escasos recursos de
los que se dispone y condenar a la mayoría a seguir siendo dependiente de la
voluntad de otros para mejorar sus condiciones de vida, llevará finalmente a un
deterioro social irreversible.
Con estas
acciones se debilita cualquier esfuerzo de consolidar la agencia humana, por lo tanto coartar la habilidad o capacidad que tenemos los seres humanos de tomar decisiones y actuar con la intención de producir un efecto, actuando de manera intencional y actuando con un propósito. Es
decir, todo esfuerzo endógeno o exógeno por consolidar determinada ventaja que
diferencia a un territorio, se vuelve insostenible, sino se logra que consolide una relación sólida de los
actores y sectores de un determinado territorio. La
construcción social de territorios implica
compartir los elementos esenciales que se pretenden alcanzar en forma
concertada. Es la interacción de actores y sectores (agencia humana) la que
vincula y dinamiza el cambio de modelo productivo, la construcción cooperativa de conocimientos
y el fortalecimiento institucional por medio de una participación activa y
comprometida de los habitantes del territorio.
Específicamente se debe tener muy claro que la economía global demanda cada día más de empresas
competitivas, de lo contrario las excluye. Se
considera que esta falta de capacidad competitiva y de desarrollo social es una
de las causantes de la alta mortalidad
empresarial. Además tiende a concentrar
el crecimiento en pocas empresas. Frente a esta alta concentración, lo más
consecuente es adoptar una actitud proclive a la asociatividad empresarial[2].
Es generalmente aceptado que la
asociatividad es una vía casi obligada, pero enfrenta obstáculos humanos de
relacionamiento, cooperación y confianza. [3]
Es importante tener muy claro que la apertura de mercados
impulsa a las MIPYMES a la adopción de
estrategias colectivas de cooperación y asociatividad que les permitan
enfrentar desde lo local la competencia nacional e internacional, a través del
desarrollo de ventajas competitivas. Dentro de dichas estrategias se destaca la
asociatividad, concebida como un mecanismo de cooperación entre empresas
pequeñas y medianas, las cuales se vinculan para la ejecución de acciones en
común, que les permitan lograr un objetivo preestablecido.
Para fortalecer las organizaciones se debe dar el siguiente
paso, que es la organización de organizaciones. En el caso de las organizaciones de personas, lo que se
fortalece es el nivel microeconómico, pero para conectar este nivel con el
macroeconómico, es esencial fortalecer el nivel meso económico, que se logra
por medio del fortalecimiento de las organizaciones de segundo nivel
(organización de organizaciones) ya que
es en donde se concentra una buena parte de las posibilidades para darle continuidad a las acciones de política y
demostrar la pertinencia de invertir recursos en estas medidas. Esta es una de
las formas más acertadas para lograr la continuidad e inter temporalidad de
estas medidas de política, considerando por supuesto la necesidad de una
revisión dinámica y continua que permita ajustar oportunamente.
Aunque no existen muchas iniciativas de apoyo para
fortalecer a las organizaciones de empresas, y las que existen carecen de recursos
suficientes, es indispensable articularlos y darles la capacidad necesaria para
que contribuyan con los cambios culturales que fortalezcan la organización
empresarial.
La mayoría de las necesidades de las empresas de menor
escala tienen que ver con su imposibilidad material para competir en mercados
cada vez más estructurados, exigentes y de mayor escala. Aunado a ello, las
redes de relaciones existentes no facilitan oportunidades para acceder a ellas.
El proceso de conocerse entre sí,
derivado de ello, logra la confianza y
realizar acciones de cooperación resulta ser muy dificultoso y limita acceder a información prospectiva sobre las
diversas condiciones de mercado existentes. Además de las dificultades de
acceso, también deben enfrentarse con la opacidad en la información y la falta
de confiabilidad de esta. Todos estos obstáculos obligan a que se estructuren nuevos
modelos empresariales. Pero se debe procurar que no se conviertan
en más eslabones en la cadena de
intermediación, que transformaría estos modelos en onerosos. Dentro de sus principios de diseño, es que deben contribuir a una reducción sustantiva en toda
la estructura de costos y en la mejora de la capacidad de negociación y gestión
empresarial. Estos nuevos modelos empresariales lo que deben buscar es que se fomenten acciones innovadoras
que impacten en una mejor distribución de los beneficios generados entre
quienes los producen; así como
fortalecer su posición en la gestión interna y en la toma de decisiones y en la propiedad de los medios de producción que se adquieran para
complementar un mejor desempeño.
La propuesta que se hace para crear un
conjunto de emprendimientos sociales que dinamicen la articulación entre sí y
la capacidad de dinamizar los recursos dispersos o enfrentados que poseen, se
justifica por tener la capacidad de optimizar la racionalidad económica con la
responsabilidad social.
[1]
El valor compartido
(CVC) debería reemplazar a la responsabilidad social empresarial (RSE) como
guía de las inversiones de las empresas en sus comunidades. Mientras que la CVC
aprovecha los recursos únicos de una empresa para crear valor económico creando
valor social –y es parte integral de la rentabilidad y posicionamiento de una
empresa–, la RSE se enfoca principalmente en la reputación y tiene una conexión
limitada con el negocio. Esto hace que sea difícil de justificar y mantener en
el largo plazo.
[2]
Mecanismos
de acción conjunta y cooperación empresarial, que contribuye a que las empresas
mejoren su posición en el mercado, brindando una estructura más sólida y
competitiva. Las empresas que trabajan de manera conjunta cuentan con mayores
oportunidades de acceso a servicios, compra de insumos, comercialización y
financiamiento.
[3] Los objetivos comunes son imprecisos. Existe un clima de desconfianza e
incomunicación. Descontrol interno. Las
actividades para las cuales se organiza son coyunturales.Desinformación y
opacidad en los programas y planes de acción, deficiente preparación para las
negociaciones y ausencia de estímulos efectivos para la cooperación.

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