En tanto no existan cambios profundos en la Etica Politica, que se traduzca en acciones coherentes, tanto las derechas como las izquierdas, son simples ficciones de una caterva de ignotos, que quieren al menos incidir en su cuadra y ni eso logran. Es irrisorio ver cuantos ignaros, con los "guevos" suficientes para ridiculizarse, creyendo firmemente que tienen la verdad que ni en el pasado ni en la actualidad han logrado mayor cosa por consolidar un Estado Democrático, conformado por ciudadanos plenos y conscientes de la importancia de su participación responsable en diversos ámbitos. Una gran mayoría de alaracosos o son mañosos o son inútiles, pues no existen posiciones definidas ni vehículos sólidos y reconocidos para la participación política partidaria. De lo contrario tendríamos partidos institucionalizados, definidos y activos en la formación política y en la formulación de propuestas viables para lograr el país que aspiramos, pero que por los resultados alcanzados -gracias a los buenos oficios de esa manada de malditos- no lo hemos logrado y esta muy verde esta aspiración. Tratamos de hacer algo por el bienestar de la colectividad, pero esto se considera una quijotada. Se murieron la utopías como estimuladoras de los grandes cambios. La individualización ha obligado a ser unos grandes depredadores de nosotros mismos.
Ya nos defecamos en donde vivimos, hemos llenado de esputos a nuestras generaciones venideras y la indolencia frente a estos daños nos parece un mal necesario, simples daños colaterales. Si el significado mas aceptado para maldito se aplica a la persona cuya intención es perjudicar o hacer daño a alguien, como podemos definir a todos los que con premeditación, alevosía y nocturnidad son los responsables de haber logrado que seamos un país condenado a servir de ejemplo de los que no se debe hacer, por ninguna razón, por una sociedad que se precie de civilizada.
Me duele profundamente ser parte de esto, aunque sea por indolencia o cobardía, pero sobre todo sentir la impotencia de no poder hacer nada por superarlo. Se que me puedo poner a soñar y construir mi islita, en el que todos en pelota, vivamos felices. Pero no darme cuenta que mi islita esta en un mar de maldad y pestilencia. No puedo suponer que si logro ayudarme al menos a mi mismo a cumplir con mis sueños y de refilón incluir a unos cientos de menesterosos, mi contribución me libera de ser cómplice. La pobreza, inequidad y exclusión nos gano la partida, crece tan rápidamente, que su reversión se podrá lograr si entre todos construimos un continente. No podemos seguir fomentando construir pinches islitas egoístas que nos sirvan para exaltar el hedonismo de los bueno que soy frente a esa manada.

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