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martes, 28 de junio de 2016

IGNORAR LA CRISIS NO LA ELIMINA

EVADIENDO LA INTENSIDAD DE LA CRISIS

La intensidad de la crisis y la debilidad de la capacidad relacional, aunado a una serie de fenómenos externos que se avecinan, además de las condiciones climáticas desastrosas, presentan un serio desafío para todos los ciudadanos guatemaltecos, evidentemente no solo somos nosotros, hay una crisis generalizada, con diversos grados de intensidad.
Derivados del grado de abandono y desorganización como se ha gestionado cada país. Nosotros nos destacamos en muchos de estos indicadores y la realidad es aún peor. Generalmente la información oficial tiene un alto nivel de optimismo.
Aunado a ello un segmento pequeño de la población que esta dichosa de vivir en estas condiciones porque son invulnerables, que generalmente tratan de presentar la parte más dulce del membrillo. Además que una actitud excesivamente positiva, les impide asumir los retos que implican los cambios que se requieren. Evidentemente estos cambios requiere cambios drásticos, de todos, pero especialmente de este nicho muy cerrado de población. Hay una férrea oposición a reconocer que hay aspectos que requieren cambiarse profundamente y en forma rápida.
No se tiene una real dimensión de lo que nos podría esperar a la vuelta de la próxima esquina. Si bien, la mayoría de la población es altamente resiliente, ha demostrado su alto grado de resistencia a las privaciones a las que ha sido sometida, esto no quiere decir que no vaya a llegar a su masa critica de hastio. En ese momento, los fenómenos de ingobernabilidad que se puedan desencadenar, rebasaron por mucho la débil arquitectura institucional existente. Espero sinceramente estar pensando excesivamente negativo, amo el territorio bendito en el que me toco nacer. Sufro profundamente al percibir la forma tan acelerada con que se deterioran las condiciones adversas. No quiero ser un profeta del desastre, pero me imagino lo que puede pasar si enfrentamos un fenómeno ambiental muy fuerte, o un estallido social, incluso un ataque de las mafias que se encuentran heridas, pero no de muerte.
No creo que tengamos la solidez como Estado para enfrentar estos fenómenos adversos. Por un lado un territorio poroso, ingobernable sin un verdadero control. El gobierno con un modelo totalmente obsoleto de gestión, con una real incapacidad de obtener los tributos necesarios para cumplir sus funciones fundamentales; una población que no ha logrado unificarse en torno a objetivos aspiracionales que orienten y focalicen la mayoría de los esfuerzos y finalmente una real incapacidad para reconstruir el tejido social. Los espacios donde se toman las decisiones mas importantes,no vinculan ni comprometen. Cada segmento maneja su tema aisladamente. Hay indolencia frente a las condiciones inhumanas en las que viven sus conciudadanos. En fin, se que esto no va a ser leído por extenso y poco ilusionante. Tampoco es una catarsis de mi parte, simplemente el deseo de tratar de analizar, hacia dónde debo orientar mis esfuerzos, de acuerdo a lo limitado de mi capacidad de accionar. Se que los cambios, se deben de dar en todos los niveles, el dilema es donde son mas efectivos los esfuerzos?

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