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martes, 12 de febrero de 2013


 "La economía de la solidaridad es la gran esperanza para América Latina"S.S. Juan Pablo II   en su discurso ante la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), en 1986
Esta reflexión tiene mas de 25 años, y todavía existen grandes cantidades de personas abatidas, que no logran gozar de los beneficios de su trabajo y del adecuado uso de los recursos. ¿ Cuanto  lustro mas tendremos que esperar para SER HUMANOS? 
Hoy   inicio   una reflexión que espero que algunos comparta o adversen  pero finalmente enriquezcamos   conjuntamente, en pro de una modalidad promisoria para superar sosteniblemente las condiciones de pobreza, exclusión y discriminación.  Todos tenemos un papel importante en la construcción de un  país mas justo  
A que se refiere la encomia  de la solidaridad y las  Empresas Sociales: 
" El principio o fundamento de la economía de solidaridad es  la introducción de niveles crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las actividades, organizaciones e instituciones económicas, tanto a nivel de las empresas como en los mercados y en las políticas públicas, incrementa la eficiencia micro y macroeconómica, junto con generar un conjunto de beneficios sociales y culturales que favorecen a toda la sociedad"
En nuestra sociedad, viciada  por  "el poder, la ambición, la manipulación, el manejo indiscriminado del interés, el egoísmo, la materialidad y más,  los seres humanos  no podremos   gozar en iguales condiciones de lo que nos  pertenece por derecho".
 Es por ello que debemos considerar  que en tanto no  "adquiramos   nuestra verdadera condición de SER HUMANO" , todo intento de impulsar este tipo de modelos de relacionamiento social y economico deberá enfrentar múltiples limitaciones,  "porque solo la Humanidad  nos transformará en   Seres de Compasión y Amor y cuando lo consigamos, podremos pensar en vivir sin injusticias y en pleno estado de derecho" 
En donde podemos empezar a  cambiar? , los que estamos convencidos que si continuamos actuando  como hasta ahora,  vamos a dejar un mundo muy deteriorado a las siguientes generaciones, nos preguntamos en donde debemos a comenzar  a actuar responsablemente,  y la respuesta  es: en nosotros mismos, que es en el único lugar en el que podemos   influir y a partir de los necesarios cambios y mejoras internas que cada uno sabe debe hacer, podremos influir en nuestro nuestro  entorno. Una suma progresiva de estos cambios hará cambios en la calidad de sociedad en lo que podemos vivir. 
Hoy hablamos mucho del flagelo del hambre, y afortunadamente cada vez mas personas se interesan en el tema o al menos se dan cuenta que este fenómeno.  Algunas cifras son evidentes:
1) 870 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. Esta cifra ha disminuido en 130 millones desde 1990, pero el ritmo de los avances han disminuido desde el 2008.
2) La gran mayoría de personas con hambre (98 por ciento) vive en países en vías de desarrollo, en donde casi el 15 por ciento de la población está desnutrida.
3) Del total de personas con hambre en el mundo, alrededor de 563 millones viven en Asia y Oceanía, pero la tendencia es a la baja.
4) Las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población mundial, pero representan más del 60% de las personas con hambre en el mundo.
5) La desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global.
    (Fuente: Niveles y tendencias de la mortalidad infantil, UNICEF, 2011)
6) En los países en desarrollo, uno de cada seis niños—casi 100 millones—tiene bajo peso.
    (Fuente: Observatorio de la Salud Mundial, OMS, 2011)
7) Uno de cada cuatro niños en el mundo tiene retardo en el crecimiento. En los países en desarrollo la proporción puede aumentar a uno de cada tres.    
    (Fuente: Prevalencia y tendencias de la desnutrición crónica entre niños pre-escolares, Salud y Nutrición Pública,2012)
8) El 80% de los niños con retardo en el crecimiento vive en 20 países.
9) Unos 66 millones de niños van a la escuela primaria con hambre en los países en vías de desarrollo, de los cuales 23 millones están en África.    
10) El PMA estima que se necesitan más de 3 mil millones de dólares al año para llevar alimentos a 66 millones de niños en edad escolar que sufren hambre.    
En Guatemala este problema afecta directamente las posibilidades de formar el capital humano necesario para desarrollar el país. Casi la mitad de niños padecen de desnutrición crónica. Con un futuro incierto 

Sin embargo hay que meditar sobre esto: "el hambre es una consecuencia de la pobreza de espíritu. Es el reflejo perfecto de la miseria interior, donde  nuestras  energías y pensamientos están desnutridos y carentes de todo sentimiento y compasión. El hambre es la manifestación consciente y deliberada de la posesión y el materialismo cuyo rebote es el eco y la respuesta del hombre egoísta, acaparador, mezquino, avaro, ambicioso y ávido, el cual no  le importan   sus semejantes".   
En tanto se profundicen las causas fundamentales y se desestimulen todos los tipos de inversiones, aunado a un Estado débil, con poca capacidad de acción,   irracional en sus inversiones y gastos, dispendioso, miope estrategicamente hablando, con un población con profunda anomia  política,  reacia a participar y sin una visión clara y continua del país que   quiere alcanzar, es iluso esperar que la solución de esta problemática se de solo con la intervención de las inversiones publicas y menos solo con inversiones privadas rentistas. Se requiere despertar de la parálisis paradigmatica  que arrastramos desde hace  muchas  décadas. Es indispensable hacer cambios rápidos y radicales. Debemos aprender a pensar distinto y a actuar lo mas rápidamente posible. 
A continuacion una reflexion pertinente, epecialmente para lograr que las economias rurales, se movilicen en forma ascendente:
"Durante los últimos tres decenios las estrategias de desarrollo rural y desarrollo agrícola en  Guatemala, han incluido, en mayor o menor grado, el desarrollo de la pequeña agricultura, debido a la importancia socio-económica de este subsector. En algunos  periodos, esta política no ha quedado sólo en el plano declaratorio pues se han destinado  algunos recursos desde el Estado y/o desde la cooperación  internacional, para implementar apoyos para pequeños/as productores/as rurales, vía créditos y subsidios, inversiones, transferencia tecnológica, etc.
Sin embargo, las pequeñas unidades de producción, tanto en el sector agropecuario como en otros sectores de la economía, enfrentan limitaciones de inversión, de gestión y de acceso a los mercados (comerciales, financieros,  tecnológicos,   etc.), que les restan competitividad frente a empresas mayores, lo que explica los múltiples fracasos
Con la finalidad de potenciar escalas mayores y sinergias adicionales, se ha producido la agrupación de  las unidades campesinas en empresas asociativas de diversa naturaleza jurídica, canalizando preferentemente hacia ellas, los recursos públicos y privados; éste aspecto ha generado en muchas ocasiones, el surgimiento e inversión en organizaciones “forzadas”, sin fundamentos objetivos de sustento. Y es que, parecería que se convirtió en una regla la estrategia de organizar a productores/as individuales en empresas más amplias que las agrupaciones familiares, y al hacerlo como proceso mecánico, se obviaron consideraciones fundamentales para el mundo rural y para el tema empresarial: aspectos históricos, la disponibilidad de una base material productiva y su racionalidad, la cultura, los liderazgos internos, la capacidad de emprendimiento y las posibilidades reales de sostenibilidad, el apoyo estatal para créditos viables, tecnología, condiciones favorables para ingreso a mercados. La consecuencia en el mediano plazo ha sido gran cantidad de emprendimientos asociativos fracasados; es así que numerosos casos de empresas rurales que hace cinco años fueron estudiados como exitosos, hoy ya no existen.
Sin embargo, pese al gran porcentaje de experiencias asociativas empresariales campesinas que se han frustrado antes de llegar a niveles de sostenibilidad,  existen algunos casos de empresas asociativas exitosas que han sido analizados y sistematizados para aprender de ellas.
Estas empresas asociativas rurales se enmarcan en una amplia problemática social, económica y política, mantienen una dinámica específica a nivel de los territorios  en cuanto se relacionan con organizaciones locales, instancias de gobierno y el mercado y presentan sustanciales diferencias, a nivel de enfoque, con las empresas privadas convencionales.
Reconocemos que el éxito de las Empresas Asociativas Rurales tiene que ver con el esfuerzo, habilidades y capacidades de sus asociados, del equipo gerencial y de otros  actores con los que se establecen alianzas. Percibimos que los procesos asociativos rurales a nivel de empresas, cuando son exitosos, pueden generar empleos locales y por tanto ingresos para pobladores más pobres de las mismas zonas; pero también,  pensamos que el impulso de EARs, si bien puede contribuir en la generación de ingresos, a partir de productores y productoras rurales con cierto potencial en recursos humanos y naturales, puede no ser la estrategia adecuada para trabajar en la reducción de la extrema pobreza. Para ello se requiere el establecimiento de una política de estado que propicie la movilidad social ascendente, de tal manera que las medidas de esta política sean graduales y estén acorde al grado de desarrollo de cada grupo, así como de las condiciones especificas de cada uno de sus entornos.
Los factores de éxito no son fáciles de conseguir, por lo tanto, la probabilidad de éxito de las empresas asociativas rurales puede ser reducida; no obstante, siendo la estrategia de asociatividad empresarial rural una opción aplicada por muchos actores para promover el desarrollo endógeno de los territorios,  las propuestas que esperamos realizar estarán orientadas  como insumos para alimentar, fortalecer o reorientar las estrategias de trabajo para el desarrollo económico rural y la lucha contra la pobreza. Este esfuerzo colectivo  se deberá enriquecerse  durante su ejecución con un  debate continuo  respecto de  las posibilidades, retos y estrategias de organización y asociatividad empresarial de   pequeños/as productores/as rurales, pero  esperamos plantear aportes que creemos importantes y útiles para  enriquecer la práctica institucional  que hemos realizado desde el año 2004.  Durante este periodo hemos evidenciado dos de los más importantes  factores que determinan el fracaso  de las  EAR´s:
1.       El “impulso forzado” de la asociatividad desde arriba, es decir, la imposición a los/as productores/as de la estrategia de asociatividad, como resultado de los intereses de las instancias de fomento, apoyo y cooperación, y no como consecuencia de un proceso colectivo local y consensuado.
2.       El sobreendeudamiento de la EMAR, o la realización de inversiones iniciales demasiado altas en la empresa, que tiene que ver con una ausencia de reflexión y análisis respecto de la capacidad real  del negocio y de generación de utilidades de la EMAR durante sus primeros años y con limitadas capacidades gerenciales para orientar las decisiones de la organización.
Creemos que la creación de riqueza en favor de los pobres, pasa por el mejoramiento de la competitividad y el establecimiento de condiciones de equidad en la cadena y también en función de una mayor equidad en la sociedad en su conjunto y una atención integral al desarrollo rural."

¿Limitaciones que   la Economía social puede contribuir a superar  ? 
·    La pobreza, la exclusión y la marginación que afectan a multitudes de seres humanos, sectores sociales y pueblos enteros en diversas regiones del mundo.
·         La desocupación y la cesantía de porcentajes elevados y crecientes de la fuerza de trabajo.
·         Los límites e insuficiencias de la muy extendida economía informal o popular, que puede potenciarse y encontrar en la economía solidaria cauces apropiados para una mejor inserción en los mercados. La economía solidaria ha demostrado en muchos casos ser una alternativa capaz de conducir organizadamente a muchos trabajadores informales, a operar con mayor eficiencia, permitiendo la reinserción social y el progreso de vastos sectores que despliegan de modo independiente iniciativas que les generan ingresos y elevan su precario nivel y calidad de vida.
·    Las enormes y crecientes injusticias y desigualdades sociales que genera el sistema económico predominante, que se traducen en procesos de desintegración de la convivencia social, conflictos que se prolongan sin solución apropiada, ingobernabilidad y desafección ciudadana, acentuada delincuencia y corrupción, etc. Siendo la economía de solidaridad una forma justa y humana de organización económica, su desarrollo puede contribuir eficazmente en la superación de esta serie de graves problemas que impactan negativamente a nuestras sociedades.
·         La situación desmedrada en que  se encuentra la mujer en el ámbito del trabajo y de la economía, dificultada de acceder y de participar de manera protagónica en las actividades y organizaciones económicas, sociales y culturales. La economía solidaria ha demostrado ser una de las formas en que la mujer y la familia encuentran nuevas y amplias posibilidades de participación, desarrollo y potenciamiento de sus búsquedas basadas en la identidad de género.
·         La crisis de las formas cooperativas, mutualistas y autogestionarias tradicionales, desde la cual se percibe la economía de solidaridad como un camino apropiado de renovación y refundación de las búsquedas de formas económicas asociativas y participativas que pongan al hombre y la comunidad por sobre las cosas y al trabajo por sobre el capital.
·         El deterioro del medio ambiente y de los equilibrios ecológicos, derivados en gran parte de modos individualistas de producir, distribuir, consumir y acumular riqueza. La economía solidaria orienta hacia nuevas formas de producción y consumo, social y ambientalmente responsables.

Todo lo planteado anteriormente suena a "utopias", sobre todo para quienes estan convencidos que un mundo mejor no es posible. Que prefieren seguir  tal  como estamos,  a hacer el esfuerzo de innovar productos, procesos y relaciones. Pero sobre todo a atrevernos a mejorar, solo esasa "utopias" han logrado hacernos avanzar. 
Esta es un primera entrega...
R. Castillo Aldana


  


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