Plan de Empresarialización Rural
Presentación General:
Varios factores contribuyen a la difusión de la pobreza
rural en Guatemala: el deterioro del entorno agro ecológico, el aislamiento de
las comunidades rurales con respecto al resto de la economía (en especial, los
mercados) y la falta de activos productivos (por ejemplo, en materia de salud,
conocimientos técnicos, tierra y capital); todos estos factores tienen
graves repercusiones en los medios de subsistencia de la población rural pobre,
que en el caso de los municipios más vulnerables llega a niveles éticamente
inaceptables. No solo eso, se esta generando un caldo de cultivo, que si no se atiende oportunamente este problema, terminara de inviabilizar económicamente al país, ademas de afectar profundamente su gobernabilidad democrática.
Puesto que la mayor
parte de la población rural pobre se dedica a la agricultura de subsistencia (maíz,
frijol) sus ingresos se ven afectados tanto por las variaciones climatológicas como por la inestabilidad de los precios agrícolas, así como el
tipo y calidad del suelo y la escasez de agua. En consecuencia, si bien esta
población tiene que buscar otros medios para complementar o sustituir sus ingresos
agrícolas, sólo dispone de opciones limitadas que, por lo general, consisten en
vender su fuerza de trabajo a otros agricultores más prósperos.
Las actividades
no agrícolas pueden representar una fuente de ingresos nueva o más importante,
en especial para las capas más marginadas y vulnerables de la población rural, por
ejemplo, las mujeres, los jóvenes y los pobres sin tierra, que son una parte
importante de los destinatarios de las actividades que debe realizar el Estado
en su conjunto para eliminar los flagelos derivados de la pobreza.
En este caso el valor compartido no solo consiste en la responsabilidad
social, filantropía o incluso
sostenibilidad, sino en una nueva manera
de lograr el éxito económico que va a dar
lugar a la próxima gran transformación
del pensamiento empresarial. Derivado
de la gran disparidad en el acceso a oportunidades, las empresas de diversa
escala están llamadas a realizar acciones de cooperación empresarial en la que
los negocios deben reconectar la prosperidad empresarial con el progreso
social. Derivado de esta
convicción, el plan que se propone diseñar y formular a partir de esta
iniciativa se denominará " Acceso a
la Prosperidad Rural: generación de valor compartido"
Teniendo en cuenta el papel decisivo de la mujer en los hogares rurales pobres, si
se les facilita el acceso a oportunidades de establecimiento de empresas no
agrícolas, no sólo se contribuye a
aumentar los ingresos familiares, sino también a mejorar el bienestar y el
estado nutricional de las familias. Las mujeres asignan suma importancia al
respeto y la posición social que adquieren cuando aumenta su contribución al
bienestar de sus familias. Cada vez más,
al ver potenciada su capacidad de acción, suelen tener más confianza en
su participación eficaz en la toma de decisiones de la comunidad. Las fuentes
adicionales de ingresos también son importantes en la medida en que generan
excedentes financieros (ahorro) que pueden destinarse a inversiones
relacionadas con los hogares, al consumo, la educación y la salud.
Los adultos jóvenes
representan un porcentaje elevado de las personas que se ven cada vez más
afectadas por la pobreza. Debido a las condiciones económicas desfavorables,
así como a los defectos de los mercados sectoriales y laborales, muchos jóvenes
no logran encontrar empleo y, por ende, se ven obligados a migrar en busca de
trabajo a centros urbanos ya saturados, en donde generalmente apenas logran
sobrevivir. Generalmente los jóvenes migrantes son los que relativamente están
mejor preparados, así como los que tienen mayores recursos. Aparte de la pérdida de capital humano que supone
la migración, cada vez se tiene mayor consciencia de que los jóvenes
representan una fuente no suficientemente aprovechada de capacidad empresarial
que puede contribuir a resolver el problema del desempleo en las zonas rurales.
En este sentido las micro y pequeñas
empresas rurales (MPER) pueden proporcionar nuevas e importantes
oportunidades de generación de ingresos para los pobres sin tierra, aunado a un
fuerte estimulo a la asociatividad empresarial, de tal manera que logren la
escala necesaria que les permita insertarse a mercados dinámicos en forma permanente
y rentable.
La promoción de agrupaciones de MPER beneficiará a la
economía rural creando nuevas modalidades de crecimiento económico y
contribuyendo a mejorar las condiciones de vida locales. Si bien la
liberalización de la economía en las zonas rurales ha creado nuevas
oportunidades de mercado, en especial con respecto a la elaboración y comercialización
de productos agropecuarios y el suministro de servicios a los hogares, también
ha planteado dificultades especiales para las mujeres y otros grupos
desfavorecidos. Para ello las
inversiones empresariales vinculadas con actividades de elaboración y
comercialización son fundamentales para incrementar el valor de la producción
agropecuaria. Las actividades de las
pequeñas empresas en las zonas rurales también contribuirán a mejorar los medios de
subsistencia facilitando el acceso de las familias a servicios sociales y no
agrícolas básicos tales como: comercialización
de insumos, transporte, actividades de reparación y asistencia (electricidad,
abastecimiento de agua a los hogares, equipo agrícola), herrería, fabricación
de ladrillos, pequeños centros empresariales, servicios telefónicos rurales,
pequeñas panaderías, etc. Las poblaciones rurales, por lo general, carecen
de acceso a estos servicios debido a que no existen suficientes intermediarios
comerciales interesados en invertir en las zonas rurales.
En la mayoría de los
casos, las demandas de las comunidades rurales distan mucho de ser atendidas.
Es por ello que la modalidad emergente de valor compartido, permitirá ampliar
la capacidad de consumo del mercado interno, beneficiando a los productores al
disponer de mayores recursos para satisfacer sus necesidades básicas hasta hoy
insatisfechas. Generará a su vez nuevas oportunidades para la creación de
empresas y aumentaran el mercado de consumo masivo que interesa a las empresas de mayor escala, viendo de esta
forma retornada sus inversiones iniciales.
El fomento de las empresas no agrícolas en las zonas rurales
es un medio para mejorar el bienestar de la población rural pobre y potenciar
la capacidad de acción de las mujeres de esas zonas. Por consiguiente, la
prestación de asistencia a los beneficiarios para el establecimiento de
pequeñas empresas deberá ser objetivo importante de las actividades a impulsar con
el Plan que se diseñe. Evidentemente
este énfasis, no desestimulara ni dejara de atender aquellas iniciativas agrícolas,
pero en todos los caso que sea posible se tratara de agregar la mayor cantidad
de valor a nivel local, sobre todo para suplir la baja densidad económica de
estos productos y a las serias dificultades de acceso vial que tienen los
municipios mas pobres.
Históricamente, se han promovido las MPER en el marco de
componentes o subcomponentes específicos de proyectos de desarrollo rural. Pero se requiere el diseñó de un plan
especifico para el fomento de empresas
rurales destinado enteramente a la promoción de las empresas rurales en pequeña
escala, iniciando con la región occidental del país que es la que presenta condiciones
más adversas. Con este propósito central se diseñará y formulara el plan que se
propone. Este proyecto tiene como propósito contar con elementos para el diseño
de un plan nacional.
Se estará ejecutando experimentalmente en dos territorios en
donde la incidencia de la pobreza es alta y donde se busca el crecimiento económico, mediante la potencializarían de la capacidad de acción de los clientes rurales
y urbanos, además se mejorarán los vínculos con los diversos mercados. Si bien,
el objetivo básico que se persigue con el fomento de las empresas rurales busca
contribuir a aumentar los ingresos y mejorar los medios de subsistencia, en
estas primeras intervenciones se ensayaran enfoques que combinan el suministro
de servicios financieros y no financieros
a los pequeños empresarios rurales, con énfasis en las mujeres y los jóvenes. Como
resultado de estas intervenciones se irá creando una base de conocimientos
institucionales sobre buenas prácticas y metodologías e instrumentos apropiados
y eficaces en función de los costos, a
fin de prestar un mejor apoyo a las MPER con miras a la repetición de estas
intervenciones en otros territorios.
Para orientar el
diseño del plan objeto del presente
proyecto se han identificado cuatro ámbitos de intervención y cambio que son cruciales
para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)+ en las zonas
rurales:
- Fortalecimiento de la capacidad empresarial de la población rural pobre y sus organizaciones;
- Facilitar el acceso a los recursos naturales productivos y a la tecnología;
- Ampliación del acceso a los servicios financieros y los mercado; y
- Diseño y formulación de un plan nacional de empresarialización rural que permitan la inter temporalidad de este tipo de acciones.
Un medio para lograr estos objetivos es la promoción del
establecimiento de agrupaciones sostenibles de MPE en las zonas rurales, porque
éstas contribuyen a la reducción de la pobreza rural potenciando la capacidad
de acción de los pobres y sus organizaciones para mejorar el acceso a los
activos. En este contexto, los activos se refieren a los insumos necesarios
para fomentar las empresas, entre otros, recursos financieros, materias primas,
conocimientos adecuados, tecnología, servicios públicos, servicios sociales y
acceso a los mercados.
El papel del sector no agrícola en la reducción de la
pobreza y el mejoramiento de los medios de subsistencia de la población rural
pobre es uno de los pilares de la estrategia a ser implementada como una fuente
importante de ingresos y de empleo para las mujeres, los pequeños agricultores,
los trabajadores sin tierra y otras personas pobres. Sobre la base de las
lecciones aprendidas donde la población rural pobre está formada por
comunidades indígenas, mujeres, pastores, pequeños agricultores, agricultores
de subsistencia, campesinos sin tierra, jornaleros rurales, se deberá adoptar
una estrategia para las zonas rurales a
fin de promover paralelamente el mejoramiento de la producción agrícola y el
desarrollo de empresas e industrias agroalimentarias en pequeña escala. En una primera etapa de intervención se
buscara la generación de empleos no agrícola. (Mantenimiento vial, reparación
y/o construcción de infraestructura, conservación de cuencas, mantenimiento de
servicios públicos) Paralelamente a esta acción de emergencia, se iniciara una
etapa de sensibilización mediante la cual, los productores o productoras que
estén participando, tendrán la responsabilidad de participar en este proceso de
sensibilización empresarial. Conforme se logre la sensibilización sobre la
importancia de los emprendimientos, se iniciaran posteriores etapas de
pre-incubación, incubación y post incubación de empresas. Aunado a esto se irá
fortaleciendo paulatinamente la capacidad de agregación de esfuerzos en las
diversas cadenas de valor que se identifiquen como prioritarias.
En cuanto a la venta
de mano de obra, se estimulará la formación de cooperativas de trabajo asociado[1]
o empresas asociativas[2]
las cuales podrán realizar diversas tareas tanto de contratación de servicios
como de tercerización de servicios. En este caso se podrá negociar
conjuntamente las condiciones laborales con fincas y explotaciones
agroindustriales en Guatemala, México y Canadá. [3]
El desarrollo de estas actividades se facilitará, si se
logra un mayor nivel de integración entre las zonas rurales y urbanas, así como
por la existencia de pequeñas poblaciones rurales que disponen de mercados para
los pequeños empresarios rurales. Para ello se debe acelerar la creación de
diversas oportunidades para realizar actividades empresariales individuales o
colectivas, el aislamiento es una de las principales causas de la pobreza. Con
este propósito la generación de empresas dedicadas a la prestación de servicios
de mantenimiento vial, así como a la mejora de cuencas, no solo es una buena
fuente de trabajo sino que posibilita otras actividades económicas. En este
sentido COVIAL, PINFOR Y PINPEP, etc. pueden actuar como un buen mecanismo de
creación de empleo rural. Paralelo a la dotación de empleo remunerado se iniciará
un proceso de sensibilización para la empresarialización, autoempleo o
formación de capacidad para la empleabilidad. También se deberá considerar que
la ampliación del acceso a los mercados de insumos y productos, al igual que la aportación de
conocimientos técnicos y servicios de asesoramiento empresarial apropiados, son
elementos fundamentales para lograr que la población rural pobre participe
activamente en la vida económica y para ayudarla a superar las limitaciones de
los mercados, salir de la pobreza y mejorar su nivel de vida.
Las actividades empresariales están
relacionadas en general con la agricultura: elaboración y comercialización de
alimentos, construcción, recolección y manejo de desechos sólidos y reparación
de aperos de labranza y de maquinaria agrícola. Al igual que en otras regiones, la dificultad
para aprovechar nichos empresariales no agrícolas en las zonas rurales está
relacionada con la existencia de obstáculos considerables a la entrada, las
limitaciones en materia de capital social y humano y acceso a los mercados, la
falta de crédito para capital de inversiones y de explotación, y la falta de
infraestructuras adecuadas.
Sin embargo, los hogares rurales participan en las
actividades no agrícolas por diversas razones, como la posibilidad de obtener
ingresos más altos que los que proporciona la agricultura, disponer de más
liquidez y aplicar estrategias para la distribución del riesgo, en especial en
zonas marginales de alto riesgo, como el caso de la región de los Cuchumatanes,
en donde la dificultad para absorber más
mano de obra en el sector agrícola se ve agravada por el hecho de que las zonas
urbanas no ofrecen suficientes oportunidades de empleo para el número creciente
de jóvenes que emigran de las zonas rurales. A este respecto, el desarrollo de
actividades no agrícolas ayudaría a diversificar los ingresos y crear
oportunidades de empleo. Se espera que
esta transición a la economía de
mercado creara nuevas oportunidades de
crecimiento e inversión privada. Sin embargo, la falta de apoyo institucional y
los problemas persistentes que afectan al funcionamiento de los mercados, junto
con la reducida superficie de las explotaciones, determinan que cada vez sean
más los pobres de las zonas rurales que se ven obligados a recurrir a
actividades no agrícolas para obtener una parte importante de sus ingresos.
[1] Una cooperativa de trabajo
asociado o cooperativa de producción es un tipo de cooperativa cuyo objetivo es el proveer y mantener a sus socios de
puestos de trabajo a tiempo parcial o completo, a través de la organización en
común de la producción de bienes o servicios para terceros.
[2] La empresa asociativa,
también empresa de trabajo asociado o empresa
auto gestionada, es un modelo de empresa
privada que tiene como función satisfacer las aspiraciones comunes
establecidas por sus socios, donde estos son quienes a su vez deben colaborar
en su realización
[3] Negociaciones en el marco de
la cooperación empresarial, con entidades como Azasgua, Anacafe, ADEC, emigraciones temporales OIM, organizaciones
empresariales como AMECAFE.
