Se plantean temas políticos, institucionales, económicos, sociales, culturales y ambientales vinculados a lograr que la empresarialización rural incluyente sea un proceso que contribuya a la generación de mejores medios de vida para la mayoria de la poblacion.
martes, 28 de febrero de 2017
Esperanzas cada vez mas fallidas
Es increíble el pensar que hace un año mas o menos, muchos pensamos que estábamos tocando fondo, que no era posible mas desgracias. Que mas allá del fondo no podríamos llegar, hoy cuando vemos hacia abajo, con absoluto terror vemos que estamos en el borde del abismo, y que el fondo no se ve. Tanto en el entorno regional e internacional las circunstancias se ponen cada vez menos predecibles. Múltiples corrientes económicas y sus analistas tienen gran cantidad de elucubraciones que hacer y cada vez menos son capaces de atinar en sus pronósticos. De un día para otro cambian totalmente las previsiones. Hace diez años nos parecía un juego simpático ese de gerenciar en tiempo de crisis, hoy la crisis nos impide gerenciar con los instrumentos de hace tan solo 10 años. Esto es un verdadero desafío, en el que muchos creen tener la verdad y todos nos equivocamos cada vez mas. Lo único que nos da certeza es saber que todo cambia en forma acelerada, con una aceleración creciente y sinuosa. NO hay un solo aspecto de la vida de la humanidad que este desempeñándose óptimamente. Hacia donde miremos, se esta cayendo a pedazos, unos mas evidentemente, como nosotros, otros mas solapadamente, pero todos, absolutamente todos estamos cayendo, incluso los que hasta ahora se han creído intocables, que detentan todo el poder y los recursos, comienzan a sentir que ya no son infalibles en sus prospecciones. Que donde menos se lo esperan surgen nuevos matices, muchos de ellos insondables, casi imposibles de resolver.
Si miramos al interior del país, especialmente en el nivel local, y en los entornos familiares, estamos asistiendo a un acelerado deterioro humano. Hemos perdido las fibras más íntimas del ser humano, en lugar de evolucionar hacia estadios de perfección e iluminación, cada vez mostramos mas los renglones más torcidos de la existencia y nuestra vida personal y familiar es más oscura.
Algunos que lean esto, inmediatemente pensaran que son elucubraciones totalmente tenebrosas, que al contrario la vida es maravillosa, que tienen todo lo que necesitan para ser felices, aunque cada vez están más alejados de la verdad, del amor, de la perfección. Aunque la luz de su existencia sea cada vez más mortecina. Piensan que sus alhajas pesan más que sus virtudes, creen que el amor de los que los rodea tiene un precio y no saben del calor de los pequeños momentos de la convivencia. Que desprecian tanto al resto de sus amigos y familiares, que cada vez los agasajan menos, que los olvidan o que los desprecian, comprandoles con su enorme riqueza material. Que sus bendiciones son compradas con visitas a los líderes eclesiásticos, que ya son salvos en forma directamente proporcional a la puntualidad de las ofrendas impuestas,
Muchos otros se refugian en su conocimiento científico, desconociendo el valor de la sabiduría y haciendo gala de los recursos mnemotécnicos más sofisticados, recitan los más intrincados soliloquios que nadie valora y mucho menos comprende, Ya no gastan su tiempo, ni utiliza sus dotes para servicio de los demás. Son fuente de halago a sí mismos, de egolatría y egocentrismo. Gozan creyendo tener la razón y que el debate simplemente es perder el tiempo porque nadie tiene las capacidades como para compararse con ellos.
En general siguen repitiendo las lecciones paradigmáticas que han paralizado su capacidad de visualizar, de crear, de innovar, lo cual no les permite crecer como seres humanos, convirtiéndose en una ridícula colección de reconocimientos que otros les otorgan graciosamente por un módico precio, que permite que estos lauros tengan el peso social similar a la cartera del ignaro que paga por ellos. Esperan que el trabajo los satisfaga por sus altos lauros, sin tener una misión clara, ni el sentido de la vida para superar las múltiples taras que ensombrecen su florecimiento humano. En general son andrajos inhumanos que no se mueven motivados por algún estímulo sublime que le da sentido a su vida, pero que son tan rastreros sus anhelos que generalmente los hace involucionar. Como esta costumbre se ha vuelto una cultura de muerte que prevalece sobre la vida, cada vez más se acercan a la inmolación. Una especie de suicidio colectivo producto de la ignorancia de nuestro verdadero valor. Muchos han venido a tratar de iluminarnos, sin embargo los hemos utilizado como fuente de poder y dinero, exclusivamente para nuestro beneficio, sin importar que este satisfacción personal sea fuente de tormentos para los otros. Ya no nos importa el significado del valor humano, incluso aceptamos que los animales irracionales tienen mas virtudes que nosotros.
Es cierto, cada uno en su ceguera le cuesta reconocer la bajeza de su espíritu, esto les limita ir perfeccionándose. Aunado a ello, al ver a nuestro alrededor, la mayoría se comporta de manera similar, entonces nos acostumbramos a esta cultura de desprecio por el amor y de aprecio por el odio, donde la cultura de muerte se entroniza de todo nuestro accionar. Cada uno de nosotros ha sido diseñado para ver distorsionadamente nuestro espejo, esta debilidad profunda nos impide conocernos a nosotros mismos y nos impulsa a despreciar a los otros, creer que somos diferentes, superiores, mejores y también nos impide ayudar solidariamente a los que sufren para que logren el placer de la iluminación, estamos tan ensimismados, que consideramos que el sufrimiento de otros no nos dañara, por ser superiores. Creemos que existen razas superiores y que esto no puede ser movilizado. Los otros no deben tener la posibilidades de ascender, sino solo de descender y descender y descender. De allí que no nos importe nada más que nosotros mismos. La bajeza del odio, es realmente el principal obstáculo a vencer, al punto que debemos negar nuestro ego y deconstruirnos, para que estemos en la posibilidad que las esperanzas renazcan. O deberemos conformarnos con repetir la debacle en la que nos hemos acostumbrado a vivir.
No basta con pedir al ser supremo y seguir sin cambiar nuestras grandes debilidades. Creer que el somatarnos el pecho o azotar la cartera, es suficiente para cumplir con los designios del amor, solo nos permitirá seguir siendo ciegos, con los ojos abiertos. Seres inertes e inanimados, incapaces de transformarnos y contribuir a transformar nuestro entorno. Incapaces de orientar nuestro caminar hacia la luz, de salir de ese profundo y oscuro agujero que nos succiona y que deteriora nuestra percepción humana.
BASTA YA, para que las Esperanzas se realicen, no solo debemos pensar en nosotros, debemos hacerlo en conjunto con los otros y tener claro que nos dirigimos hacia una cultura de amor y vida, Que debemos desechar esas debilidades que nos están garantizando nuestra extinción. Solo aquellos espíritus sublimes iluminados por la cultura del amor, tendrán posiblidades de evolucionar y realizarse.
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