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lunes, 16 de diciembre de 2013

Plan de Empresarialización Rural 1° parte

Plan de Empresarialización Rural

Presentación General:

Varios factores contribuyen a la difusión de la pobreza rural en Guatemala: el deterioro del entorno agro ecológico, el aislamiento de las comunidades rurales con respecto al resto de la economía (en especial, los mercados) y la falta de activos productivos (por ejemplo, en materia de salud, conocimientos técnicos, tierra y capital); todos estos factores tienen graves repercusiones en los medios de subsistencia de la población rural pobre, que en el caso de los municipios más vulnerables llega a niveles éticamente inaceptables.  No solo eso, se esta generando un caldo de cultivo, que si no se atiende oportunamente este problema, terminara de inviabilizar económicamente al país, ademas de afectar profundamente su gobernabilidad democrática.
Puesto que  la mayor parte de la población rural pobre se dedica a la agricultura de subsistencia (maíz, frijol)   sus ingresos se  ven afectados tanto por las variaciones  climatológicas como por la inestabilidad de los precios agrícolas, así como el tipo y calidad del suelo y la escasez de agua. En consecuencia, si bien esta población tiene que buscar otros medios para complementar o sustituir sus ingresos agrícolas, sólo dispone de opciones limitadas que, por lo general, consisten en vender su fuerza de trabajo a otros agricultores más prósperos. 
Las actividades no agrícolas pueden representar una fuente de ingresos nueva o más importante, en especial para las capas más marginadas y vulnerables de la población rural, por ejemplo, las mujeres, los jóvenes y los pobres sin tierra, que son una parte importante de los destinatarios de las actividades que debe realizar el Estado en su conjunto para eliminar los flagelos derivados de la pobreza.
En este caso   el  valor compartido no solo consiste en la responsabilidad social, filantropía o  incluso sostenibilidad,  sino en una nueva manera de lograr el éxito económico que va a  dar lugar a la próxima gran transformación del pensamiento  empresarial. Derivado de la gran disparidad en el acceso a oportunidades, las empresas de diversa escala están llamadas a realizar acciones de cooperación empresarial en la que  los negocios deben reconectar la prosperidad empresarial con el progreso social.  Derivado de esta convicción,  el  plan que se  propone diseñar y formular a partir de esta iniciativa se denominará " Acceso a la Prosperidad Rural: generación de valor compartido"
Teniendo en cuenta el papel decisivo de la mujer en los hogares rurales pobres, si se les facilita el acceso a oportunidades de establecimiento de empresas no agrícolas,  no sólo se contribuye a aumentar los ingresos familiares, sino también a mejorar el bienestar y el estado nutricional de las familias. Las mujeres asignan suma importancia al respeto y la posición social que adquieren cuando aumenta su contribución al bienestar de sus familias. Cada vez más,  al ver potenciada su capacidad de acción, suelen tener más confianza en su participación eficaz en la toma de decisiones de la comunidad. Las fuentes adicionales de ingresos también son importantes en la medida en que generan excedentes financieros (ahorro) que pueden destinarse a inversiones relacionadas con los hogares, al consumo, la educación y la salud.
Los adultos jóvenes representan un porcentaje elevado de las personas que se ven cada vez más afectadas por la pobreza. Debido a las condiciones económicas desfavorables, así como a los defectos de los mercados sectoriales y laborales, muchos jóvenes no logran encontrar empleo y, por ende, se ven obligados a migrar en busca de trabajo a centros urbanos ya saturados, en donde generalmente apenas logran sobrevivir. Generalmente los jóvenes migrantes son los que relativamente están mejor preparados, así como los que tienen mayores recursos.  Aparte de la pérdida de capital humano que supone la migración, cada vez se tiene mayor consciencia de que los jóvenes representan una fuente no suficientemente aprovechada de capacidad empresarial que puede contribuir a resolver el problema del desempleo en las zonas rurales. En este sentido las micro y pequeñas empresas rurales (MPER) pueden proporcionar nuevas e importantes oportunidades de generación de ingresos para los pobres sin tierra, aunado a un fuerte estimulo a la asociatividad empresarial, de tal manera que logren la escala necesaria que les permita insertarse a mercados dinámicos en forma permanente y rentable.
La promoción de agrupaciones de MPER beneficiará a la economía rural creando nuevas modalidades de crecimiento económico y contribuyendo a mejorar las condiciones de vida locales. Si bien la liberalización de la economía en las zonas rurales ha creado nuevas oportunidades de mercado, en especial con respecto a la elaboración y comercialización de productos agropecuarios y el suministro de servicios a los hogares, también ha planteado dificultades especiales para las mujeres y otros grupos desfavorecidos.  Para ello las inversiones empresariales vinculadas con actividades de elaboración y comercialización son fundamentales para incrementar el valor de la producción agropecuaria.  Las actividades de las pequeñas empresas en las zonas rurales también   contribuirán a mejorar los medios de subsistencia facilitando el acceso de las familias a servicios sociales y no agrícolas básicos tales como: comercialización de insumos, transporte, actividades de reparación y asistencia (electricidad, abastecimiento de agua a los hogares, equipo agrícola), herrería, fabricación de ladrillos, pequeños centros empresariales, servicios telefónicos rurales, pequeñas panaderías, etc. Las poblaciones rurales, por lo general, carecen de acceso a estos servicios debido a que no existen suficientes intermediarios comerciales interesados en invertir en las zonas rurales. 
En la mayoría de los casos, las demandas de las comunidades rurales distan mucho de ser atendidas. Es por ello que  la modalidad emergente  de valor compartido, permitirá ampliar la capacidad de consumo del mercado interno, beneficiando a los productores al disponer de mayores recursos para satisfacer sus necesidades básicas hasta hoy insatisfechas. Generará a su vez nuevas oportunidades para la creación de empresas y aumentaran el mercado de consumo masivo que interesa a  las empresas de mayor escala, viendo de esta forma retornada sus inversiones iniciales.
El fomento de las empresas no agrícolas en las zonas rurales es un medio para mejorar el bienestar de la población rural pobre y potenciar la capacidad de acción de las mujeres de esas zonas. Por consiguiente, la prestación de asistencia a los beneficiarios para el establecimiento de pequeñas empresas deberá ser  objetivo  importante de las actividades a impulsar con el  Plan que se diseñe. Evidentemente este énfasis, no desestimulara ni dejara de atender aquellas iniciativas agrícolas, pero en todos los caso que sea posible se tratara de agregar la mayor cantidad de valor a nivel local, sobre todo para suplir la baja densidad económica de estos productos y a las serias dificultades de acceso vial que tienen los municipios mas pobres.
Históricamente, se han promovido las MPER en el marco de componentes o subcomponentes específicos de proyectos de desarrollo rural.  Pero se requiere el diseñó de un plan especifico para  el fomento de empresas rurales destinado enteramente a la promoción de las empresas rurales en pequeña escala, iniciando con la región occidental del país que es la que presenta condiciones más adversas. Con este propósito central se diseñará y formulara el plan que se propone. Este proyecto tiene como propósito contar con elementos para el diseño de un plan nacional.
Se estará ejecutando experimentalmente en dos territorios en donde la incidencia de la pobreza es alta y donde  se busca el crecimiento económico,  mediante la potencializarían de  la capacidad de acción de los clientes rurales y urbanos, además se mejorarán los vínculos con los diversos mercados. Si bien, el objetivo básico que se persigue con el  fomento de las empresas rurales busca contribuir a aumentar los ingresos y mejorar los medios de subsistencia, en estas primeras intervenciones se ensayaran enfoques que combinan el suministro de servicios financieros y no financieros a los pequeños empresarios rurales, con énfasis en las mujeres y los jóvenes. Como resultado de estas intervenciones se   irá creando una base de conocimientos institucionales sobre buenas prácticas y metodologías e instrumentos apropiados y eficaces en función de los costos,  a fin de prestar un mejor apoyo a las MPER con miras a la repetición de estas intervenciones en otros territorios.
 Para orientar el diseño del plan objeto  del presente proyecto se han identificado cuatro ámbitos de intervención y cambio que son cruciales para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)+ en las zonas rurales:
  1. Fortalecimiento de la capacidad empresarial de la población rural pobre y sus organizaciones;
  2. Facilitar el acceso  a los recursos naturales productivos y a la tecnología;
  3.  Ampliación del acceso a los servicios financieros y los mercado; y
  4.  Diseño y formulación de un plan nacional de empresarialización rural que permitan la inter temporalidad de este tipo de acciones.

Un medio para lograr estos objetivos es la promoción del establecimiento de agrupaciones sostenibles de MPE en las zonas rurales, porque éstas contribuyen a la reducción de la pobreza rural potenciando la capacidad de acción de los pobres y sus organizaciones para mejorar el acceso a los activos. En este contexto, los activos se refieren a los insumos necesarios para fomentar las empresas, entre otros, recursos financieros, materias primas, conocimientos adecuados, tecnología, servicios públicos, servicios sociales y acceso a los mercados.
El papel del sector no agrícola en la reducción de la pobreza y el mejoramiento de los medios de subsistencia de la población rural pobre es uno de los pilares de la estrategia a ser implementada como una fuente importante de ingresos y de empleo para las mujeres, los pequeños agricultores, los trabajadores sin tierra y otras personas pobres. Sobre la base de las lecciones aprendidas donde la población rural pobre está formada por comunidades indígenas, mujeres, pastores, pequeños agricultores, agricultores de subsistencia, campesinos sin tierra, jornaleros rurales, se deberá adoptar una estrategia  para las zonas rurales a fin de promover paralelamente el mejoramiento de la producción agrícola y el desarrollo de empresas e industrias agroalimentarias en pequeña escala.  En una primera etapa de intervención se buscara la generación de empleos no agrícola. (Mantenimiento vial, reparación y/o construcción de infraestructura, conservación de cuencas, mantenimiento de servicios públicos) Paralelamente a esta acción de emergencia, se iniciara una etapa de sensibilización mediante la cual, los productores o productoras que estén participando, tendrán la responsabilidad de participar en este proceso de sensibilización empresarial. Conforme se logre la sensibilización sobre la importancia de los emprendimientos, se iniciaran posteriores etapas de pre-incubación, incubación y post incubación de empresas. Aunado a esto se irá fortaleciendo paulatinamente la capacidad de agregación de esfuerzos en las diversas cadenas de valor que se identifiquen como prioritarias. 
En cuanto a la  venta de mano de obra, se estimulará la formación de cooperativas de trabajo asociado[1] o empresas asociativas[2] las cuales podrán realizar diversas tareas tanto de contratación de servicios como de tercerización de servicios. En este caso se podrá negociar conjuntamente las condiciones laborales con fincas y explotaciones agroindustriales en Guatemala, México y Canadá. [3]
El desarrollo de estas actividades se facilitará, si se logra un mayor nivel de integración entre las zonas rurales y urbanas, así como por la existencia de pequeñas poblaciones rurales que disponen de mercados para los pequeños empresarios rurales. Para ello se debe acelerar la creación de diversas oportunidades para realizar actividades empresariales individuales o colectivas, el aislamiento es una de las principales causas de la pobreza. Con este propósito la generación de empresas dedicadas a la prestación de servicios de mantenimiento vial, así como a la mejora de cuencas, no solo es una buena fuente de trabajo sino que posibilita otras actividades económicas. En este sentido COVIAL, PINFOR Y PINPEP, etc.  pueden actuar como un buen mecanismo de creación de empleo rural. Paralelo a la dotación de empleo remunerado se   iniciará un proceso de sensibilización para la empresarialización, autoempleo o formación de capacidad para la empleabilidad. También se deberá considerar que la ampliación del acceso a los mercados de insumos  y productos, al igual que la aportación de conocimientos técnicos y servicios de asesoramiento empresarial apropiados, son elementos fundamentales para lograr que la población rural pobre participe activamente en la vida económica y para ayudarla a superar las limitaciones de los mercados, salir de la pobreza y mejorar su nivel de vida.  
Las actividades empresariales están relacionadas en general con la agricultura: elaboración y comercialización de alimentos, construcción, recolección y manejo de desechos sólidos y reparación de aperos de labranza y de maquinaria agrícola.  Al igual que en otras regiones, la dificultad para aprovechar nichos empresariales no agrícolas en las zonas rurales está relacionada con la existencia de obstáculos considerables a la entrada, las limitaciones en materia de capital social y humano y acceso a los mercados, la falta de crédito para capital de inversiones y de explotación, y la falta de infraestructuras adecuadas.
Sin embargo, los hogares rurales participan en las actividades no agrícolas por diversas razones, como la posibilidad de obtener ingresos más altos que los que proporciona la agricultura, disponer de más liquidez y aplicar estrategias para la distribución del riesgo, en especial en zonas marginales de alto riesgo, como el caso de la región de los Cuchumatanes, en donde  la dificultad para absorber más mano de obra en el sector agrícola se ve agravada por el hecho de que las zonas urbanas no ofrecen suficientes oportunidades de empleo para el número creciente de jóvenes que emigran de las zonas rurales. A este respecto, el desarrollo de actividades no agrícolas ayudaría a diversificar los ingresos y crear oportunidades de empleo. Se espera que  esta   transición a la economía de mercado creara  nuevas oportunidades de crecimiento e inversión privada. Sin embargo, la falta de apoyo institucional y los problemas persistentes que afectan al funcionamiento de los mercados, junto con la reducida superficie de las explotaciones, determinan que cada vez sean más los pobres de las zonas rurales que se ven obligados a recurrir a actividades no agrícolas para obtener una parte importante de sus ingresos.



[1] Una cooperativa de trabajo asociado o cooperativa de producción es un tipo de cooperativa cuyo objetivo es el proveer y mantener a sus socios de puestos de trabajo a tiempo parcial o completo, a través de la organización en común de la producción de bienes o servicios para terceros.
[2] La empresa asociativa, también empresa de trabajo asociado o empresa auto gestionada, es un modelo de empresa privada que tiene como función satisfacer las aspiraciones comunes establecidas por sus socios, donde estos son quienes a su vez deben colaborar en su realización
[3] Negociaciones en el marco de la cooperación empresarial, con entidades como Azasgua, Anacafe, ADEC,  emigraciones temporales OIM, organizaciones empresariales como AMECAFE.